Educar para la vida, educar para el presente

ana maria oliva educación alternativa educación primaria educar para el presente educar para la vida escuelas vivas Feb 21, 2024
Educación alternativa Escuelas Vivas Educar para la vida y para el presente Educar para Ser

Esta semana publicamos el podcast con la conversación que mantuve con Paco Vinagre (https://youtu.be/OY4Btmno4I8?. Fue una conversación llena de temas, desde lo personal a lo abstracto, hablamos de física, de psicología, de educación... Hoy quiero rescatar una idea que surgió a lo largo de nuestro diálogo, porque es un tema al que yo estoy muy sensible: la educación.

Dice Paco en el podcast:  ¿Cómo es la educación para que una persona se convierta en un "buen ciudadano"? Obviamente, en la respuesta aparecen tres de las estrategias más utilizadas en la educación de los niños, desde que nosotros lo éramos: A través de la vergüenza, la culpa y el miedo, condicionamos todas las respuestas de comportamiento y también de pensamiento. Cada uno de nosotros evaluamos la realidad desde esas creencias que tenemos. Si hemos sido educados en base a estos tres condicionantes, vamos a sentir en todo momento que esas emociones son necesarias para sentirnos seguros y aceptados.

¿Qué va a pasar cuando quieres hacer una transformación interior para poderte liberar de ello y poderte acercar más a la vida que deseas? Que el sistema social no te lo va a permitir tan fácilmente. Cuando quieres cambiar te sientes mal, porque sientes que estás yendo en contra de lo que se espera de ti, en contra de lo que “los demás” hacen, puedes sentirte que no perteneces, que no estás incluido (y esa es una de las líneas de flotación que tenemos como humanos).

Cuando esta situación llega a extremos como los que vimos durante los años de pLandemia, es muy evidente que algo hay que cambiar. Para mi, son muchas las cosas a cambiar: la propia definición de enfermedad, nuestra relación con la naturaleza, la visión que tenemos sobre bacterias y virus, el exceso de electrificación, el exceso de artificialidad… Pero si me dais a elegir una única cosa por la que empezar, os diré que la educación. Empiezo por la educación de los niños.

Dice Rudolf Steiner

 "Nuestro mayor esfuerzo debe ser desarrollar seres humanos libres que sean capaces de impartir un propósito y dirección a sus vidas. La necesidad de imaginación, un sentido de la verdad y un sentimiento de responsabilidad: estas tres fuerzas son el nervio de la educación".

Esa idea es radicalmente diferente de la idea que se tiene en la mayoría de los centros “educativos”, donde pretenden educar a los niños para el futuro. Pero, ¿y por qué no educarles para el presente? ¿por qué educar para hacer y no para ser?

Si miramos la educación clásica (trívium, quadrivium) y otros modelos educativos anteriores a la educación prusiana (base de la educación actual en todo el mundo) veremos que los contenidos que los niños necesitan hasta casi la adolescencia son básicamente lenguaje, matemáticas y arte. El niño necesita aprender a observar, a procesar lo que observa y sacar conclusiones de ello (proceso de pensamiento). Si hacemos bien nuestro trabajo de sentar los cimientos del aprendizaje, y mantenemos viva su curiosidad para aprender, el resto de contenidos vendrán suavemente a incorporarse sin esfuerzo y con mucha mayor claridad que si intentamos meter muchos contenidos en sus cabecitas en formación.

Me gusta ver la educación como ese acompañamiento amoroso a los procesos que el niño por si mismo va realizando. A lo largo de los seis años que dura la enseñanza primaria el niño va a hacer una evolución personal maravillosa. Irá atravesando etapas que le van a llevar desde una mente fantasiosa a una mente abstracta. De una consciencia de lo común a una percepción de su individualidad. De la fluidez de la imaginación a la resistencia de encontrar su lugar. Los contenidos deben ser la excusa para acompañarles en ese viaje precioso de sentar las bases de lo que significa ser humano. Las actividades deberían siempre respetar los ritmos orgánicos de activación y relajación, expansión y contracción. Toda la enseñanza debería estar enfocada a implicar los sentimientos del niño, para que pueda identificarse de forma personal con lo que está aprendiendo. La imaginación es clave, y las imágenes que les ofrecemos les permiten generar una experiencia personal. Por eso también el arte y la música son muy importantes, para implicar la parte emocional del niño.

El niño que comienza la educación primaria todavía vive (o debería vivir, si no lo hemos estimulado intelectualmente en forma precoz) en el mundo de la imaginación. Poco a poco va a empezar un viaje de autodescubrimiento, en el que empiezan a percibir la separación con los demás, y también de la responsabilidad personal. La ensoñación llegará a su fin y empiezan a buscar cómo relacionarse con los demás y con el mundo desde una identidad personal que empieza a manifestarse, una autoconsciencia de individualidad. Poco a poco irá descubriendo la complejidad de las emociones humanas y las distintas motivaciones, mientras explora el mundo que lo rodea. Si hacemos bien nuestro trabajo, el niño estará ávido de conocimiento, entusiasmado con aprender, feliz con los nuevos retos, en armonía consigo mismo y con el mundo.

Puede que en este momento pienses que eso es una utopía. Con suerte, has podido llevar a tus hijos a una escuela así. Necesitamos urgentemente ofrecer a los niños algo que empiece desde un lugar diferente. Que comience desde la percepción de que el mundo es bueno, que es un lugar bello.

Como yo soy de las que piensan que, si algo no te gusta, cámbialo, aquí puedes encontrar mi granito de arena para que la educación del mundo cambie: www.escuelasvivas.com

¿Quieres colaborar? Tenemos los brazos abiertos porque ¡¡esto lo cambiaremos entre todos!!

 

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